lunes, 25 de agosto de 2014
Sin embargo, otras veces, inintencionadamente y bajo ninguna expectativa, en el lugar más insospechado para ello y, no obstante, en el momento oportuno, aparecen ante nuestros ojos el porqué y el para qué: emociones.
Antes o después, a partir de ese momento emprendemos un viaje único y palpitante en busca de las emociones perdidas.
domingo, 4 de mayo de 2014
Bendita inocencia.
Dicen que su tristeza tiene un poder especial, curativo; que sus lágrimas son de fénix y pueden curar cien almas quebradas sin apenas rozarlas.
Y digo yo, ¿su sonrisa, entonces? ¿Qué es, sino felicidad encarnada? Guardiana de la inocencia misma que concede vida sin reparos.
Bendita inocencia.
jueves, 1 de mayo de 2014
Llueven frágiles en el mármol
lágrimas infectadas del color de tu pupila,
color del mar, azul, el sol reflejado,
eterna libertad que no alcanza tu vida.
No llores, belleza, no desprecies tu risa,
sonríe triunfante por sobrevivir a mil estragos;
respira, frena en seco y mira:
el mundo te necesita, no lo dejes tirado.
lunes, 31 de marzo de 2014
Salíamos del bar aquella noche tras horas y horas de diversión ilimitada que nuestra relación necesitaba, cuando de pronto se nos acercaron unos tipos con pintas bastante alarmantes. Uno de ellos, el más bajito, preguntó pacíficamente si alguno teníamos fuego, pero para cuando iba a contestar que no sin dubitar, el más alto se adelantó con una navaja en la mano derecha y me la puso en el cuello.
Mientras, Saia miraba horrorizada, en estado de shock. Intenté gritarle como pude que corriera sin parar hasta donde creyera estar a salvo y allí llamar a la policía, pero algo en su interior se consumía y una llama cegadora de dolor combinado con odio la hizo volver en sí para a continuación arremeter contra el tipo que había hecho la pregunta. Primero una patada inesperada en los huevos que le dejó k.o. en el suelo, y luego lo remató con otra igual en el estómago.
Mi agresor, completamente anonadado, intentó reaccionar rápido ante el instinto protector de Saia que por desgracia superó, recibiendo ella un profundo navajazo a un lado del estómago.
¡NO! Grité como un energúmeno. Aquella chica a la que había besado confundido unas horas antes se había sacrificado por mí, había dado la cara ante un peligro que aparentemente la superaba y había sufrido las consecuencias. Antes de acudir en su ayuda recogí un pequeño objeto consistente tirado en el suelo y salté hacia el navajero atizándole un buen golpe en su cabeza hueca y dejándolo en el mismo estado que a su cómplice.
Después de asumir durante unos segundos la situación, corrí a la vera de Saia para valorar la gravedad de la herida mientras sacaba el móvil del bolsillo. 112.
Sangre, mucha sangre recorriendo su perfecto cuerpo, dolor reflejado en su hermoso rostro.
Tanto amor inmerso en su humilde corazón.
Y yo dudando si realmente me quería.
viernes, 27 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
martes, 8 de octubre de 2013
viernes, 27 de septiembre de 2013
Parar.
Parar de crecer
de ceder
de prender
de depender
de perder.
Parar de rogar
de pensar
de suspirar
de escapar
de atacar
de encajar.
Parar de pedir
de perseguir
de concluir
de huir.
Parar de parar.
jueves, 19 de septiembre de 2013
sábado, 14 de septiembre de 2013
¿Por qué siempre escribimos sobre cómo nos sentimos? ¿Por qué no nos sale escribir sobre cosas más bonitas? Deberíamos escribir sobre los rayos de sol penetrando en la materia para transformarse en calor. Deberíamos escribir sobre el magestuoso arco iris que provoca la risa de cualquier niño risueño tras un espeluznante día de tormenta o de suave y dulce lluvia. Deberíamos escribir sobre las cariñosas caricias del señor viento. Deberíamos escribir sobre el mar.
Sí. Hablar del mar. De su imponente inmensidad, de su profunda belleza, de su furia los días de tormenta, de su eterno azul, de su nombre Libertad.
Deberíamos pararnos más de vez en cuando a observar esas magníficas gaviotas volando sobre olas de plata y azur buscando su ración diaria de comida. Deberíamos contemplar la vida bajo el mar, es un mundo totalmente distinto. Deberíamos admirar más a menudo toda esa naturaleza que habita en la madre Tierra. Grande, espeluznante, impresionante.